Política editorial
Estas son las reglas con las que se decide qué entra en el catálogo, qué se publica de cada canción y qué no se publica nunca. Incluye lo que hace un modelo de lenguaje en este sitio, contado entero.
Qué canción entra en el catálogo
La primera decisión editorial es la más invisible: de todo lo que se podría transcribir, qué se transcribe. Se sigue una regla escrita, no el gusto de nadie.
Manda lo que la gente toca de verdad. Ultimate Guitar registra cuántas personas han marcado como favorita cada versión y cuánto se consulta, y esas dos señales son las que ordenan la cola: es una medida de demanda real, hecha por miles de personas antes que nosotros, y no una lista de canciones que nos gusten.
Y hay una segunda regla que corrige a la primera: el reparto entre artistas. Si mandara solo la popularidad, el catálogo serían quince canciones de tres grupos, porque la demanda se concentra. Se limita cuántas entran de cada artista aunque haya sitio de sobra en la lista.
Lo que no descarta nada es la duración. Una pieza larga cuesta más de producir y de renderizar, y ese coste es nuestro, no un criterio para dejarla fuera.
Lo que sí descarta: que no exista una versión reproducible. Si ninguna de las candidatas abre, suena o está completa, la canción se queda fuera hasta que aparezca una que sirva. Preferimos no tenerla a publicar un arreglo roto.
Una sola versión por canción
De cada canción se publica un único arreglo. No hay una segunda versión bajo otra URL, ni un desplegable para comparar, ni una página por instrumento. Es una regla firme y tiene dos motivos.
El primero es para quien viene a tocar: ofrecer cinco versiones de la misma canción traslada a quien llega un trabajo que nos toca hacer a nosotros. Elegir es el trabajo, y por eso se hace antes de publicar y no después.
El segundo es que dos páginas de la misma canción compiten entre sí y ninguna de las dos acaba siendo la buena, ni para quien busca ni para nosotros.
Lo que cuesta, dicho claro: si la versión elegida no es la que tú tocas, este sitio no te sirve para esa canción. Cómo se elige la ganadora, paso a paso, está en la metodología. El método completo: qué se mide y cómo.
Qué hacemos cuando nuestro análisis y la fuente externa no coinciden
De cada canción hay dos niveles de dificultad: el que declara la ficha de Ultimate Guitar y el que mide nuestro analizador. En bastantes canciones no coinciden, y hay que decidir cuál se publica.
La regla es esta: cuando la ficha externa trae un nivel, es el suyo el que aparece, y el nuestro se conserva al lado para poder contrastarlos. No se elige el número que más nos favorece ni se promedian: se publica el que tiene detrás a más gente, y se dice de dónde viene.
Y la discrepancia se publica en vez de esconderse, con las cifras contadas sobre el catálogo real, porque es información que solo tenemos nosotros: hacen falta las dos mediciones a la vez para poder compararlas. Los pesos del cálculo de dificultad y su calibración.
Cuando una medición nuestra sale claramente rara, lo que se corrige es el motor de cálculo o su calibración, nunca la fila de esa canción. Tocar el dato de una canción esconde el defecto y lo repite con la siguiente.
Qué hace aquí un modelo de lenguaje
En este sitio interviene un modelo de lenguaje en tres momentos, y conviene saber exactamente en cuáles, porque en los demás no interviene en absoluto.
Primero, al elegir la versión: con las características medidas de cada candidata y una imagen de la partitura, un modelo emite un juicio que sirve para ordenarlas. Ese juicio no se publica en ninguna parte —es material de trabajo sin revisar— y una persona puede descartar cualquier candidata a mano, incluida la que el modelo ponga primera.
Segundo, al escribir el texto de cada canción: un programa determinista decide qué hay que contar de esa canción a partir de sus datos medidos, y un modelo redacta esas notas en prosa. El modelo no aporta ni un solo hecho, y hay una comprobación automática que coteja cada cifra del texto contra los datos reales del arreglo.
Tercero, en la prosa editorial: las guías, los estudios y los textos de las páginas de afinación, dificultad y acordes también se redactan con ayuda de un modelo. Lo decimos aquí porque es lo que hay, y porque lo contrario —dejar entender que las escribe una persona a mano— sería exactamente lo que esta página existe para no hacer.
Y aquí va lo que a nadie le gusta contar. Hasta el 16 de agosto de 2026, ningún texto se publicaba sin que una persona lo leyera y lo aprobara uno por uno. Desde esa fecha la aprobación previa está delegada: los textos nuevos nacen aprobados y se publican sin esa lectura. No se relajó ninguna comprobación —el control automático sigue corriendo entero sobre cada texto y marca lo que no cuadra—, pero la lectura previa persona a persona ya no ocurre, y decir lo contrario sería falso.
Qué queda en pie de esa cadena: la comprobación automática de cada cifra contra el expediente de la canción, las marcas de calidad que quedan registradas y visibles para nosotros, y que un texto rechazado a mano sigue rechazado. Lo que se perdió es una persona leyendo cada uno antes de que salga.
Dónde no hay ningún modelo: en elegir qué canción se produce, en calcular el nivel de dificultad —eso es un analizador con pesos escritos y calibración publicada—, en medir las características del arreglo, en aprobar las imágenes que aparecen en el vídeo y en decidir qué se retira. Son decisiones de reglas o de persona.
Qué no publicamos nunca
Hay cosas que existen en nuestros sistemas y que no salen a la web, y cada una tiene su motivo.
- El juicio con el que un modelo ordena las versiones candidatas. Es texto sin revisar y no tiene sitio en una página pública.
- El nombre de quien revisa un texto. Queda registrado internamente para poder auditarlo; la firma pública es la organización.
- Los acordes que el fichero no trae. Cuando quien hizo el arreglo no incrustó los diagramas, no los deducimos de las notas para tapar el hueco: sería un análisis nuestro presentado como si viniera del arreglo.
- Un dato que no consta. No se rellena con un valor por defecto, ni con una estimación, ni con un guion: la fila simplemente no se pinta, y por eso unas fichas tienen más líneas que otras.
- Una cifra escrita a mano. Todos los números que ves de nuestro catálogo se cuentan en el momento de servir la página, porque una cifra escrita envejece en silencio y convierte una página útil en una afirmación falsa con fecha.
Y una regla de forma que va en el mismo sitio: una página de este sitio solo existe si tiene algo propio que decir. Las páginas que agrupan canciones —por afinación, por nivel, por acorde— no se crean hasta que hay bastantes canciones que las sostengan, y si dejan de tenerlas se retiran.
A qué ritmo se publica
El catálogo no sale de golpe. Hay un cupo de páginas nuevas por semana y todo pasa por él: las canciones, las páginas que las agrupan y las guías. No hay un segundo calendario para el contenido editorial.
El motivo es que publicar cien páginas en un día y ninguna en tres meses es la señal de un sitio que vuelca material, no de uno que produce. Y porque cada pieza pasa por la cadena entera, que tiene un techo real de producción.
Ese ritmo se puede frenar solo si la calidad no acompaña, y esa es una decisión automática que no depende de que nadie se acuerde.
Correcciones y retiradas
Un error se corrige y se dice. Si el fallo viene del cálculo, se corrige el cálculo y se vuelven a medir todas las canciones afectadas, no solo la que nos avisó.
Una página publicada se retira por una decisión editorial —porque deja de sostener su propio contenido o porque procede una solicitud de derechos—, nunca en silencio. Cuando una URL se retira, deja de servirse y lo dice: no se queda respondiendo como si nada.
Para escribirnos, hay una sola dirección y está en la página de quiénes somos. Quiénes somos y cómo se produce cada canción.
Última revisión de esta página: 15 de agosto de 2026