Qué aparece de nuevo
Una pieza fácil suele llevar el mismo patrón de acordes y el mismo rasgueo de principio a fin. En el nivel intermedio eso se rompe por tres sitios.
- La forma
- La pieza deja de ser toda igual. Aparecen puentes, cambios de compás o de patrón rítmico y partes secundarias que no se repiten.
- La mano derecha
- Entran la púa alterna, los arpegios con saltos de cuerda o las notas de melodía metidas entre los acordes.
- El bajo
- La línea de bajo se mueve mientras los acordes de arriba se quedan quietos. Eso pide que el pulgar, o la púa, vaya por libre.
Hay otra cosa típica de las piezas intermedias: la dificultad no está repartida por igual. Un pasaje corto pero exigente sube el nivel de todo el arreglo, aunque el resto sea asequible.
Es el tramo más poblado del catálogo y el más variado. De las 56 tablaturas publicadas, 43 traen ligados y 33 deslizamientos, dos recursos que a partir de este nivel salen a cada paso.
La señal de que te has atascado
El error más común en este paso es tocar la pieza una y otra vez y tropezar siempre en el mismo compás. Ese fallo no es de agilidad de dedos. Es que sigues ensayando de corrido, del principio al final.
Si el compás que falla es el cinco por ciento de la pieza, en media hora tocándola entera le dedicas noventa segundos. El resto del tiempo se va en repetir lo que ya funciona.
Tocar la canción entera da sensación de fluidez, pero no corrige nada concreto. Lo que desatasca la pieza es aislar el compás y resolver ese problema.
Cómo trabajar un pasaje conflictivo
- Localiza el compás exacto donde te paras, en vez de repetir la sección entera.
- Tócalo solo, al tempo en que suene limpio. Si ni despacio suena limpio, revisa la digitación y cámbiala.
- Repítelo hasta que te salga cinco veces seguidas sin errores.
- Añade el compás anterior y el siguiente para trabajar los enlaces.
- Sube el tempo con el metrónomo poco a poco, y baja si vuelve el fallo.
El tempo al que sale limpio suele ser bastante más lento que el tempo final. Tocar a una velocidad en la que siguen los fallos fija movimientos que luego cuesta quitar.
Cuando las manos no van juntas, sepáralas. Practica los cambios de la izquierda sin pulsar las cuerdas, solo para comprobar las posiciones. Después toca el patrón de la derecha con las cuerdas al aire y mira si el ritmo de ataque aguanta por su cuenta.
Con una tablatura sincronizada con el audio puedes bajar el tempo, escuchar cómo suena la referencia y seguir la notación sin perderte dentro del compás.
Cómo elegir la siguiente pieza
La pieza buena para este escalón junta cosas que ya dominas con una sola dificultad nueva. Si trae a la vez cambios de cejilla, arpegios complicados y melodías rápidas, el estudio se dispersa y avanzas menos.
Al revisar la tablatura antes de estudiarla, cuenta cuántos compases tienen algo que todavía no te sale. Dos o tres compases difíciles es una pieza para trabajar. Si la mitad de los compases dan problemas, mejor dejarla para más adelante.
Alterna: ten una pieza que te plantee un reto concreto y otra más fácil que puedas tocar de principio a fin.