Los cuatro filtros para elegirla
Antes de pensar en si la canción te gusta, mira cuatro cosas directamente en la tablatura:
- Todo en primera posición: las notas y las digitaciones caben entre los trastes 0 y 4, sin mover el brazo por el mástil.
- Sin cejilla: ningún acorde te obliga a pisar varias cuerdas a la vez con el índice.
- Pocos cambios: con un acorde por compás te da tiempo a colocar la mano. Dos o más cambios por compás es una dificultad que todavía no toca.
- Secciones que se repiten: si la progresión vuelve una y otra vez, no tienes que memorizar digitaciones distintas en cada parte.
El tempo, por sí solo, no dice lo difícil que es una pieza. Una canción lenta con acordes complicados pide más coordinación que una rápida que se resuelve con dos posiciones abiertas. Al principio, lo que más cuesta es armar las figuras con la mano izquierda.
La duración tampoco. Una progresión de tres minutos que repite el mismo patrón de acordes es más asequible que una pieza de cuarenta segundos en la que no se repite nada.
Lo que tienes que tener antes
Antes de meterte con una canción entera, asienta cuatro hábitos básicos. Si no, le echarás la culpa a la partitura de problemas que son de manos:
- Afinar
- Con la guitarra afinada sabes si lo que suena mal es el dedo o la cuerda. Desafinada, no hay forma de distinguirlo.
- Pisar limpio
- La yema va justo detrás del traste, ni encima del metal ni en mitad del hueco. Así la nota no cerdea.
- Cambiar sin parar la mano derecha
- La mano que rasguea sigue con el pulso y no se para a esperar a que la izquierda termine de armar el acorde.
- Contar cuatro
- Saber dónde cae el tiempo uno de cada compás. Sin eso, el ritmo no tiene por dónde agarrarse.
De los cuatro, el pulso es el que más pesa. Si paras la mano derecha para corregir la izquierda, el compás se rompe. Si el pulso sigue, el ritmo se mantiene mientras los dedos van afinando la puntería.
El problema de las listas de canciones fáciles
Muchas listas mezclan canciones que son fáciles de verdad con adaptaciones que se quedan con la melodía sola, sin el acompañamiento de debajo.
Lo que hay que mirar es el arreglo concreto, no el título. La misma canción puede venir como un esquema de cuatro acordes rasgueados o como un arreglo para guitarra sola con varias voces a la vez, que es otra liga.
Por eso el nivel se mide sobre el arreglo que publicamos, no sobre el tema ni sobre lo famoso que sea. Una intro suelta puede tener una dificultad muy distinta de la de la obra completa.
Echa un vistazo a la tablatura antes de ponerte. Si las notas pasan del cuarto traste o aparecen barras de cejilla, ya sabes lo que te va a pedir la pieza.
Cómo estudiar la primera pieza
Con un orden de estudio, la mecánica se fija con menos repeticiones fallidas:
- Aísla los cambios: pasa de un acorde al otro y vuelve, una y otra vez, hasta que los dedos se muevan solos sin mirar el diapasón.
- Toca a ritmo constante sin patrón de rasgueo: un solo golpe hacia abajo en el primer tiempo de cada compás, para ver si la mano izquierda llega a tiempo.
- Mete el rasgueo: aplica el patrón completo solo cuando los cambios de acorde ya aguanten el pulso sin cortes.
- Toca la pieza completa: llevar la forma de principio a fin te da memoria de la obra y resistencia en las manos.
El segundo paso, un solo golpe por compás, separa el trabajo de la mano izquierda del ritmo continuo de la derecha. Ahí se ve enseguida si el cambio de dedos llega tarde.
Seguir la tablatura sincronizada con el audio te ayuda a situar la entrada exacta de cada cambio de acorde en el compás. Es la referencia de tiempo que la tablatura quieta no te da.