El reparto de la mano derecha
Lo primero es darle a cada dedo sus cuerdas. El pulgar toca las tres graves (sexta, quinta y cuarta). El índice va a la tercera, el corazón a la segunda y el anular a la primera. El meñique se queda fuera en este esquema básico.
No todas las canciones respetan este reparto, pero te da una posición de partida. Con él no tienes que mover la mano entera por las cuerdas ni decidir en cada nota qué dedo usar, y el movimiento se te queda en la mano mucho antes.
- Pulgar
- Toca hacia abajo y hacia dentro, apoyándose en la cuerda siguiente o al aire. Lleva el pulso del compás.
- Índice, corazón y anular
- Tocan hacia arriba. El dedo se dobla desde la base y no solo la punta. Llevan la melodía y los acordes de relleno.
- Uñas o yemas
- Con uña el ataque es más percusivo y los agudos salen más definidos. Solo con yema el sonido es más redondo y oscuro. Ninguna de las dos es obligatoria.
Para empezar puedes tocar solo con las yemas. Dejarse uñas y limarlas es una cuestión de timbre y de volumen, y esa decisión puede esperar.
Tres ejercicios, en orden
La técnica se construye en tres etapas, una detrás de otra. Cada ejercicio resuelve un problema concreto de la mano, así que no te saltes ninguno.
e|-----0-------|
B|-------1-----|
G|---2---------|
D|---------2---|
A|-0-----------|
E|-------------|
Primero repite el patrón sobre el mismo acorde hasta que la mano derecha lo haga sola, sin pensar. La izquierda, quieta. Cuando el arpegio ya salga solo, empieza a cambiar de acorde con la mano izquierda sin alterar el patrón de la derecha.
e|-------------|
B|-----1-----1-|
G|---0-----0---|
D|-------2-----|
A|-3-----------|
E|-------------|
El tercer ejercicio es tocar con los dedos agudos una melodía que tenga su propio ritmo mientras el pulgar sigue con un pulso regular en los graves. Aquí el pulgar y los demás dedos tienen que ir cada uno a lo suyo, y eso es lo que cuesta.
Errores habituales
- Mirar todo el rato la mano derecha. Si necesitas mirar, el patrón todavía no está en la mano.
- Mover la muñeca en vez de los dedos. El movimiento nace en la base de cada dedo y la muñeca se queda quieta.
- Apretar de más al tocar. La cuerda pide puntería y un dedo que la suelte rápido, no fuerza. La fuerza sobrante te quita agilidad y te cansa.
- Empezar por piezas de contrapunto libre. Casi todas las obras de concierto piden voces independientes, y eso viene después de los arpegios básicos, no antes.
- Cambiar de ejercicio sin haber asentado el anterior. Un patrón de mano derecha necesita varias sesiones de repetición para quedarse.
Si te metes con obras de voces independientes sin dominar el arpegio y el bajo alternado, lo normal es atascarse.
Tocar con dedos no quita tocar con púa. Las dos técnicas se complementan en el ataque, la coordinación y el control del tiempo.
Qué canciones elegir
En esta etapa te interesan canciones con un patrón de mano derecha regular y constante, y posiciones fáciles para la izquierda. Cuanto más regular es el ritmo, antes se asienta el movimiento.
De las 56 tablaturas publicadas, hay una sección dedicada al fingerstyle. En el conjunto del catálogo, las técnicas que más se repiten son los ligados, que aparecen en 43 canciones, y los deslizamientos, que aparecen en 33.
La tablatura te dice qué traste y qué cuerda pisar, pero casi nunca con qué dedo de la mano derecha tocar. El reparto de partida (pulgar en los graves, índice, corazón y anular en tercera, segunda y primera) te sirve para decidirlo.
Practica despacio, que a tempo lento ves lo que hace cada dedo. Un fallo de digitación corregido despacio no se convierte en vicio.