1. La pieza va en una afinación distinta a la estándar
Síntoma: los dedos y el ritmo coinciden con la tablatura, pero todas las notas suenan desplazadas respecto a la grabación, y lo hacen desde la primera.
La afinación viene al principio del documento. Mírala antes de tocar: descartas este desajuste en un segundo y te ahorras buscar el fallo en los dedos.
De 56 canciones del catálogo, 45 están en afinación estándar y el resto piden cambiar la afinación. Entre todas conviven 5 afinaciones distintas.
Comprobación: toca la sexta cuerda al aire y compara su altura con la primera nota grave de la grabación. Cuando no coinciden y la posición que pone es la correcta, el problema está en cómo tienes afinadas las cuerdas.
2. Hay un capo indicado y no lo has puesto
Síntoma: lo que tocas suena más grave que la grabación, y la diferencia es de un número entero de trastes.
La cejilla se anota al principio de la pieza, con una indicación del tipo capo en el segundo traste, y a partir de ahí todos los números de la tablatura cuentan desde el capo y no desde la cejuela. Un 0 con capo en dos no es una cuerda al aire cualquiera: es la cuerda pisada en el segundo traste.
Comprobación: si las notas suenan uno, dos o tres semitonos por debajo de la referencia, mira si la cabecera pide capo.
Al revés pasa lo mismo: poner capo en una pieza transcrita sin él te sube todas las notas respecto a la grabación.
3. Cuentas en cuatro y la pieza va en otro compás
Síntoma: el primer tiempo cuadra al empezar, pero los pulsos se van descuadrando poco a poco y los acentos no caen donde esperas.
El compás viene al principio de la partitura. De 56 canciones del catálogo, 20 llevan un compás distinto de 4/4.
Comprobación: cuenta los pulsos que hay entre dos barras de compás seguidas. Con tres o seis pulsos donde contabas cuatro, el desajuste viene del compás.
Pasa también en piezas que cambian de compás a mitad: el pulso encaja hasta que llega la sección con otra métrica, y en ese punto se descuadra.
4. La pieza empieza con anacrusa
Síntoma: la melodía y los intervalos son correctos, pero vas desplazado respecto a la grabación, por lo general una fracción de compás.
El desfase aparece cuando tratas las notas de la anacrusa como si fueran el primer tiempo fuerte del compás. A partir de ahí toda la cuenta va corrida.
Comprobación: cuenta los tiempos del primer compás y compáralos con el compás que marca la cabecera. Con menos tiempos de los que pide, esas notas son una anacrusa y el pulso uno está en la barra siguiente.
5. Tocas con la mano derecha notas que van ligadas
Síntoma: las notas son las de la partitura, pero suenan todas iguales y a trozos, sin la fluidez de la grabación.
El fallo está en saltarse las letras que van entre los números. La h (hammer-on) y la p (pull-off) dicen que la mano derecha toca la primera nota y que las siguientes las saca solo la mano del mástil. Atacar cada nota por separado cambia el volumen y el timbre del pasaje.
Comprobación: cuenta los golpes de la mano derecha en ese compás y las letras de ligado que hay entre los números. Cuando el número de ataques coincide con el total de notas escritas, no estás haciendo los ligados.
Con este error las notas siguen siendo las correctas. Lo que se pierde es la articulación original del pasaje.
6. Tocas todas las notas con la misma fuerza
Síntoma: todo suena igual de denso y la melodía principal se pierde entre el acompañamiento.
La tablatura trae signos que cambian el volumen o la duración: paréntesis para las notas fantasma, que van más flojas, x para las cuerdas apagadas y acentos para las notas que tienen que destacar. No cambian la altura de la nota, pero son los que separan los planos del arreglo.
Comprobación: mira si el compás lleva paréntesis, aspas o acentos. Tocarlos con la misma fuerza que el resto es saltarse la dinámica.
7. Suenan cuerdas que no tocan
Síntoma: los acordes arrastran graves que sobran, o las notas seguidas se pisan unas a otras fuera de la armonía.
En las posiciones de acorde, las líneas con x o sin número no deben sonar. Cuando están entre cuerdas que sí suenan, se apagan apoyando un poco el canto de un dedo vecino sobre ellas.
Comprobación: toca el acorde y apaga las cuerdas una a una con la otra mano hasta dar con la que vibra sin que la tablatura lo pida. Casi siempre es la quinta o la sexta.
En guitarra sola pasa también lo contrario: apagar sin querer cuerdas que tienen que seguir sonando deja el pasaje más pobre. En los dos casos toca revisar cuerda por cuerda.
Por dónde empezar a revisar
Para descartar estos errores con orden, sigue esta secuencia:
- Mira la cabecera de la tablatura: afinación, capo, compás y tempo.
- Compara la primera nota grave con la grabación para descartar la afinación o el capo.
- Cuenta la duración del primer compás y compárala con el compás indicado para ver si hay anacrusa.
- Repasa el pasaje buscando letras de articulación entre los números (como h o p).
- Comprueba si hay paréntesis, aspas o acentos en las cifras.
Si después de todo esto sigue sin coincidir, el error puede estar en la transcripción. Entre las que circulan hay versiones con notas o armonías mal puestas.
Por eso en el catálogo se analiza y se elige una sola transcripción por pieza, para que no haya versiones distintas que se contradigan.