Las plicas: lo que dura cada número
Las plicas son los palos verticales que salen de las figuras rítmicas. Pueden ir pegadas a los números de la tablatura o en una partitura paralela. Los valores de abajo toman la negra como pulso, que es lo que pasa en 4/4. En otros compases no se cuentan igual.
- Palo sin bandera
- Una negra: un tiempo entero. Es la unidad con la que cuentas y la referencia para todo lo demás.
- Una bandera o una barra
- Corchea: dura medio pulso. Dos corcheas llenan una negra.
- Dos banderas o dos barras
- Semicorchea: dura un cuarto de pulso. Cuatro semicorcheas llenan una negra.
- Tres banderas
- Fusa: dura un octavo de pulso. Sale en subdivisiones rápidas y en pasajes de adorno.
- Palo con la cabeza hueca
- Una blanca: dos tiempos. Si además lleva un punto al lado, tres.
- Un punto detrás
- Puntillo: añade a la figura la mitad de lo que vale. Una negra con puntillo dura un pulso y medio.
Cuando van varias notas cortas seguidas, los corchetes sueltos se cambian por barras horizontales que las unen. La duración no cambia. La barra solo agrupa a la vista las subdivisiones que caen dentro del mismo pulso.
Lo alto que sea el palo no cambia nada. Dos notas con el mismo número de barras o corchetes duran lo mismo, mida lo que mida el trazo.
Los silencios: pausas que también se miden
Un hueco sin cifras en la tablatura no siempre es un silencio. En las transcripciones completas, los silencios llevan sus propios signos en la línea rítmica, uno para la negra, otro para la corchea y otro para la semicorchea.
Para hacer un silencio, apaga las cuerdas que todavía suenan. Un hueco entre números no te dice cuánto dura la nota anterior. Eso hay que mirarlo en la notación rítmica y en las indicaciones de la transcripción.
La indicación let ring, o una línea horizontal seguida detrás de la nota, te pide que dejes vibrar la cuerda aunque pulses otras notas después. Así se montan unos sonidos sobre otros en los arpegios y en los arreglos instrumentales.
El compás: cuántos pulsos y de qué figura
Al principio de la partitura hay una indicación de compás escrita como una fracción. El número de arriba dice cuántos pulsos o subdivisiones tiene cada compás. El de abajo dice qué figura vale cada uno: el 4 es la negra y el 8 es la corchea.
En 4/4 cuentas cuatro pulsos de negra por compás. En 3/4, tres. En 6/8 son seis corcheas agrupadas en dos pulsos de tres, así que el pulso es binario pero cada pulso se parte en tres.
En el catálogo analizado, de 56 piezas estudiadas, 20 usan un compás distinto de 4/4 o van cambiando de uno a otro. «Bohemian Rhapsody» pasa por seis compases distintos y «Perfect» va en 6/8 de principio a fin.
Si cuentas cuatro pulsos sobre una pieza en 6/8, los acentos te caen donde no toca. Mira la indicación de compás antes de tocar la primera nota y cuenta como pide.
Tresillos: tres notas donde caben dos
Un tresillo mete tres notas en el tiempo de dos notas del mismo tipo. Se escribe con un 3 encima o debajo del grupo, a veces dentro de un corchete. Un tresillo de corcheas dura lo mismo que dos corcheas normales.
El tresillo se deforma con facilidad si intentas acercarlo a las figuras binarias que ya conoces. Para que las tres notas salgan iguales, asocia cada pulso a una palabra de tres sílabas y dila para ti antes de tocar las notas en la guitarra.
Los tresillos aparecen en 20 de las 56 piezas del catálogo analizado. No son ninguna rareza: están por todo el repertorio popular y moderno.
El swing también reparte el pulso en dos partes desiguales, pero sin escribir la cifra del tresillo en cada grupo. Se avisa con una indicación al principio del tema, y a partir de ahí cada par de corcheas se toca como una larga seguida de una corta. La tablatura sigue mostrando las corcheas de siempre aunque se toquen distinto.
El tempo: la velocidad en números
Junto al compás suele haber una figura igualada a un número. Son los pulsos por minuto (BPM). A 60 BPM cae un pulso por segundo, y a 120 BPM van el doble de rápido.
En el catálogo analizado, las transcripciones para guitarra sola van de 64 a 210 pulsaciones por minuto.
El tempo por sí solo no dice lo difícil que es un pasaje. Un arreglo a 70 BPM con seis notas por pulso te exige más movimientos por segundo que uno a 180 BPM con acordes redondos de un golpe por compás. Lo que cansa la mano es cuántas notas caben en cada segundo.
Para estudiar un pasaje, baja el metrónomo hasta que te salga limpio dos veces seguidas. Sube el tempo de cinco en cinco pulsaciones por minuto, y solo cuando la digitación ya esté asentada.
La anacrusa y las marcas del principio
Una pieza con anacrusa empieza antes del primer compás completo, en una fracción de tiempo o en un tiempo suelto. En la tablatura la reconoces porque al primer compás le faltan pulsos para llegar a los que marca la indicación de compás.
Si tomas las notas de la anacrusa como el pulso uno, el acento se te desplaza en toda la frase. Para saber si hay anacrusa, suma las duraciones del primer compás y mira si cuadran con el número de arriba del compás.
Hay otras marcas al principio que cambian el orden de lectura. Las barras de repetición te hacen tocar dos veces una sección entera, y las casillas de primera y segunda vez cambian cómo acaba una sección repetida. Estos signos ordenan la forma de la pieza sin tocar las notas escritas.
Leer el ritmo y tenerlo en el oído
Saber medir las figuras te sirve para sacar piezas que no has oído nunca. Con una canción que ya conoces de oído, los acentos y lo que dura cada frase te los guarda el oído.
Cuando reproduces el audio sincronizado con la tablatura, ves cada nota en el momento en que suena. Así asocias la digitación del mástil con lo que dura de verdad.
Para afianzar la lectura rítmica, escucha el pasaje para coger el fraseo y luego mira las plicas para ver cómo se dibuja ese ritmo. Esa asociación se te queda y la reconoces en las siguientes transcripciones.